dating personals friends f chat Noche y niebla alain resnais online dating

Esta nueva instalación de la Colección recorre las transformaciones artísticas en la posguerra mientras empieza a conformarse una geopolítica internacional tensionada entre dos mundos y sistemas antagónicos, Estados Unidos y la Unión Soviética.Tras el revés que supusieron para las ambiciones utópicas de las vanguardias el Holocausto y la 2ª Guerra Mundial, de la cual la Guerra Civil española fue un ensayo general, la modernidad se aísla en su autonomía para explicar el mundo.Frente a este repliegue en la abstracción gestual y expresiva, la sociedad de consumo cobra forma y una serie de cambios políticos avanzan el escenario polarizado entre el mundo individualista occidental y el colectivo soviético, dos polos enfrentados y complementarios a la vez.

Dos películas de Alain Resnais, (1966), abren y cierran este cambio tanto en el contexto internacional como en el español, recorriendo el franquismo desde la dureza de la represión de los ‘40 hasta la articulación de una resistencia cultural en los ‘60, donde las universidades y publicaciones clandestinas informan de una nueva realidad que, poco a poco, escapa al control del régimen.Jordi Revert retrocede sesenta años para analizar “Noche y niebla”, del cineasta Alain Resnais.Un filme documental sobre el exterminio a cargo del Tercer Reich, que muestra la huella del horror indeleble en Auschwitz.Noche y niebla (“Nuit et brouillard”) Alain Resnais, 1956 Texto: JORDI REVERT.En los exteriores del campo de concentración, la hierba ha crecido a los pies de las alambradas.

Los barracones, ya vacíos, emergen en medio del paisaje como partes de una ciudad fantasma de cemento y madera.

Pero ese paisaje ha perdido ya su condición de escenario diáfano, inocente sobre el que desarrollar un relato.

La memoria se ha instalado allí de manera definitiva y hace imposible la liberación del espacio de aquello que es sencillamente inenarrable.

Hay otra imposibilidad que se asocia a la esfera de la Historia: la de asumir que lo que allí sucedió, sucedió realmente; que la esencia misma de la humanidad fue aniquilada y el reconocimiento del otro como diferente en una perversa modulación del discurso ideológico derivó en su exterminación.

Mucho antes de que Claude Lanzmann paseara su cámara por el gueto de Varsovia en “SHOAH” (1985), la de Alain Resnais ya certificaba sin artificio cómo la huella del horror seguía indeleble en Auschwitz.

Los planos en color descritos no podían despojarse ya del blanco y negro en el que se ha forjado el recuerdo del Holocausto.